Amor

Últimamente he divagado un poco en lo que es realmente el amor y definitivamente Dios me ha mostrado una respuesta muy puntual y con certeza realmente interesante. He descubierto que probablemente no comprendí el verdadero significado así como el accionar de la palabra “Amor”, mas ahora puedo darme cuenta de este y como muchos tenemos un leve desviación geométrica (digo geométrica por que cada vez se vuelve más desviado) de lo que realmente es el amor.

Primero debemos reconocer que así como “la comida entra por los ojos primero” (dígase solamente para algunos), el amor se convierte en algo muy parecido, ya que nos enamoramos primero de cuestiones físicas y probablemente de virtudes personales que nos ayudan a congeniar con las relaciones anexas a nosotros. Este tipo de enamoramiento es algo criticado si lo contemplamos respecto al verdadero amor (este que proviene de Dios) y este se vuelve algo subjetivo. Y es el amor de Dios por el cual deseo expresarme, quiero poner una división exacta del amor que pretendemos conocer con el que Dios quiere que conozcamos.

El amor de Dios no atiende a limitantes, pues este se concentra como la esencia de Dios padre, es decir, el amor de Dios se conforma más por decisión engendrada que por algo que se forma en el enamoramiento.

Por ejemplo:

“37 Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38 Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes,
39 ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor”.  Romanos 8: 37-39

 Este fragmento nos habla que Dios no se basa en tus virtudes, logros, decadencias o imperfecciones para poder amarte.  El amor de Dios no “entra primero por los ojos”, mas bien este es algo que ya conformo a su perfecta esencia. Este es el amor que Dios tiene para con nosotros, es un amor mas por decisión, que el que conocemos por que se forma por entrar primero por los ojos. Este amor de Dios decide amarte incondicionalmente, incluso si este no es reciproco, este amor no tiene explicaciones, es tan solo, “Te amo porque soy amoroso y punto final”.

Decide amar sobre todas las cosas, no importando si con el transcurso del tiempo escasean las virtudes o ya no fuese como el principio, decide amar como Dios Padre, de esta manera a tu familia, amigos, pareja e incluso aquellos que no son bien recibidos en tu corazón. El amor es mas bien una decisión y un modo de vivir, que un sentimiento creado por agradables virtudes y situaciones subjetivas, pues el amor de Dios no lo define la persona amada sino el que decide amar.  

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