Temmuz

Temmuz observa confuso por la ventana mientras los rascacielos lo dejaban con mas preguntas que respuestas, siempre se dijo que algún día observaría la perspectiva en la que se encontraba solo que del lado del edificio, quizás alguna jugada de la vida lo haría traspasar aquello que solo los mas altos funcionarios del país lograban traspasar, la vida no contó con lo testarudo que Temmuz era en las profundidades de su corazón, tenia el mismo anhelo como el del Sr. Trump como cuando había comenzado a tomar el mando aquella firma inmobiliaria en aquellos años 70 en la ciudad de Nueva York.

Temmuz no sabia que en los próximos años seria la persona mas joven en pertenecer a una de las mejores administraciones del Estado, pero a Temmuz solo le bastaba soñar, tener esas ganas y esa certeza que algún día ya no pertenecería al banco de suplentes de la vida, esa certeza que ha sido depositada en su corazón le ha bastado para que en los próximos años alcanzara lo que nadie a su corta edad había soñado tener y alcanzar.

La vida nos intenta decapitar en el camino, muchos intentaron escalar por nuestras espaldas pero nadie puede quitar lo testarudo que algunas veces puede llegar a tener los deseos del corazón, esas ganas solo porque si, así como porque no, siempre se puede cambiar el estado en que se vive, así como la manera en que nos sorprende esta vida para cambiar de parecer, solo basta con soñar en grande y rogar porque si, ya que he de recordarte que existe alguien quien se goza de nuestros hermosos secretos, así como de cuando deseamos alcanzar lo que creímos imposible, su sonrisa brilla al ver que tu certeza se convierte en los primeros pasos y con cada paso se va borrando el miedo, tus flaquezas se dispersan en los aires y sus ojos se vuelven cristalinos al ver como va creciendo aquello que llamaste sueños, jamas basto soñar en grande pero siempre bastara terminar por el sueño.

Tammuz sueños grandes como visor de lo que podría ser, la certeza pudo concretarse con tan solo querer, deleitarse en su pasión pudo hacerlo crecer, nada mas fuerte como la inquebrantable voluntad de un corazón testarudo, ese tipo de corazón que se empeña en lograr la visión, en que se cumpla de acuerdo al plan que se le indico antes que se supiese que existió.

 

 

Salmos 37:4

Nueva Versión Internacional (NVI)

4 *Deléitate* en el Señor,
    y él te concederá los deseos de tu *corazón*.

 

 

 

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